CREER ANTES DE SABER

Nunca he sabido exactamente en qué momento una persona adquiere el derecho de decir: “yo sé hacer esto”.
No existe una "ceremonia". Nadie toca tu puerta diciéndote, a partir de hoy, ya puedes llamarte productor, director, fotógrafo, artista o creador. La mayoría de las veces solamente aparece una oportunidad, alguien confía en ti y tú respondes que sí. Aunque todavía no tengas completamente claro cómo vas a hacerlo realidad.
Creo que muchas de las cosas que he y hemos construido como equipo comenzaron así: diciendo que sí antes de sentirnos preparados.
No porque creyera que ya lo sabía todo. Tampoco porque no entendiera el tamaño del riesgo. Más bien porque, en algún lugar entre la curiosidad, mi corazón y la inconsciente, existía algo difícil de explicar: puedo encontrar la manera de hacerlo. Aunque no necesariamente eso fuera verdad.
Con el tiempo entendí que sentirse capaz y estar preparado no son la misma cosa. Estar preparado habla de lo que ya sabes. Sentirte capaz habla de lo que confías que puedes aprender.
Y, para mí, casi todo empezó desde ahí y la manera en el que mis pensamientos se rigen:
"El tomar el riesgo".
¿De dónde nace esa "seguridad"?
Me intriga pensar por qué algunas personas se aventuran, toman el riesgo y otras no. Frente a una misma oportunidad, alguien puede reconocer o identificar todas las razones por las que todavía no está listo y dar ese paso. Y otra persona, con las mismas dudas y probablemente con las mismas carencias, decide avanzar.
¿Por qué? ¿Qué ve una que la otra no? ¿Qué siente una que la otra no?
Quizá la confianza no siempre nace de tener pruebas. A veces aparece primero y las pruebas se construyen después. Es una especie de intuición: todavía no sé hacerlo, pero creo que puedo aprender en el proceso. Todavía no tengo la respuesta, pero confío en que voy a encontrarla.
Pensamos que las habilidades deben existir antes de comenzar, cuando muchas veces se forman precisamente porque comenzamos. Nadie descubre si puede dirigir sin dirigir, escribir sin escribir o construir algo propio sin enfrentarse primero a la posibilidad de que salga mal.
La acción no solamente demuestra lo que sabemos. También forja una parte de lo que somos.
Por eso muchas decisiones importantes se sienten como una contradicción o miedo interior. Para convertirte en algo, primero tienes que atreverte a ocupar ese lugar cuando aún no te sientes completamente digno de él.
Tal vez uno no espera a convertirse en la persona correcta. Tal vez comienza y, en el proceso, intenta alcanzarla.
Esto no significa que el miedo desaparezca. Al contrario: muchas veces el miedo aparece porque entendemos lo que tenemos frente a la mesa.
Hemos aceptado proyectos, tomado decisiones y cambiado partes de nuestras vidas sin saber con certeza qué iba a pasar después. Desde afuera, algunos de esos momentos podrían parecer seguridad. Desde adentro, casi siempre fueron una conversación entre dos voces: una diciendo todo lo que podía salir mal y otra, desde dentro del alma, repitiendo que valía la pena intentarlo.
Durante mucho tiempo pensé que sentir miedo era una señal de no estar listo. Hoy creo que también puede ser una forma de conciencia. El miedo nos recuerda que algo importa, que existe una responsabilidad y que nuestras decisiones tienen consecuencias.
La diferencia no está entre quienes sienten miedo y quienes no. Está entre quienes necesitan que el miedo desaparezca para avanzar y quienes aprenden a caminar con él.

Seguimos esperando sentirnos listos porque imaginamos que algún día llegará una verdad o una voz absoluta. Pero ese momento rara vez aparece.
No sé en qué momento una persona adquiere el derecho de decir “yo sé hacer esto”. Quizá ese derecho no se recibe. Se construye lentamente: con decisiones, errores, horas de trabajo y pequeñas promesas cumplidas.
Primero creemos que podemos.
Después nos aventuramos.
Y, algunas veces, mientras intentamos estar a la altura de esa primera creencia, terminamos convirtiéndonos en la persona que imaginamos.



![[HABITAR] Donde la arquitectura se vuelve [HUMANA].](https://static.wixstatic.com/media/df8095_1ebbe9ea76cd4292adf0fdcde8bcc6d2~mv2.jpg/v1/fill/w_980,h_1307,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/df8095_1ebbe9ea76cd4292adf0fdcde8bcc6d2~mv2.jpg)
Creo que lo difícil es confiar en uno mismo y tomar el riesgo que eso traiga, tomar la responsabilidad de hacerte cargo, y asumir las consecuencias de si sale mal. Al final no se trata de saberlo todo desde el principio, sino de tener la disposición de aprender, adaptarte y no rendirte cuando las cosas se complican. Ahí es donde realmente empiezas a construir quién eres.
Debes de estar confiado, sin miedo. Acepta todos los ofrecimientos, para eso estas preparado y sabes perfectamente lo que tienes que hacer. Si algo crees no dominar, prepárate y hazlo de acuerdo a tu capacidad, te lo digo de corazón.
Este vlogcito me está incitando a aventarme al matrimonio sin el el "aún no estoy listo" ojo ahí
Esta vida es para los valientes y se atreven
Goooaaat
Entiendo tu punto de vista, tu apreciación y tu sentir referente a las adversidades, nuevos proyectos y retos. Son parte del desarrollo personal, sin miedos e incertidumbres el mundo sería demasiado fácil y aburrido. Te conozco desde pequeño y sé que esos miedos siempre te han obligado a desempeñarte dando el 1000% de tí, nunca el 98% o el 50%. Ahora, comienzas a recolectar los frutos cosechados y ha sentir que tus metas y objetivos marcados se van cumpliendo. Ésto es solo el principio de lo que viene, así es que con fuerza, honor y metas definidas. Sigue adelante y permite que tu "Corazón de León" te siga dando ese impulso que te caracteriza.