[HABITAR] Donde la arquitectura se vuelve [HUMANA].
Quisiera empezar diciendo que nunca antes me había puesto a escribir sobre mi manera de ver la vida y menos de arquitectura...
Porque aunque se supone que he vivido toda mi vida (imaginemos que debería haber tenido claro lo que es vivir la vida; y aunque estudié arquitectura, tampoco soy la más experimentada ni conocedora de este arte) pero no hace mucho leí que muchas de las cosas que se logran, siempre han sido por haber intentado y tomado el riesgo y la oportunidad y, [aprender] en el camino sin estar completamente preparado pero siempre [creer y confiar] en lo capaces que somos de aprender y superarnos.
Lo que me gustaría lograr con este texto es que quién lo lea no vea una puerta, una calle, un árbol, un muro o una ventana, de la misma manera que lo ha visto toda la vida. Porque cada uno de estos elementos, guardan una [historia], porque no son bellos únicamente por la forma en la que se pueden lograr o la función que cumplen, sino porque son los espacios donde se [crearon recuerdos.]
Hoy quiero hablar un poco de como veo la arquitectura a través de algunas fotos que he tomado a lo largo del tiempo.


Creo que la arquitectura puede [ser] similar a [cómo vivir la vida con propósito]
Siempre hay que tener el contexto presente...

1. Hay que lograr el equilibrio con la [naturaleza y la evolución], darle a cada uno su protagonismo y dejarlo ser sin que se invadan entre sí.

A veces sólo seremos el escenario, no siempre los protagonistas.

Valorar que la soledad es buena, pero tener con quién [compartir y vivir] de un [espacio] y la vida, marca la diferencia.

Hay que aprender a permanecer, ser coherentes y consecuentes con lo que somos, aunque el entorno y las personas que nos habitan o nos rodean, cambien.
5. La arquitectura no sólo es arte, es [humanidad], ya que nadie extraña un piso de concreto, cerámico o madera, por lo que le costó, lo terminamos extrañando porqué fue el espacio donde nuestros hijos aprendieron a caminar, jugar y gatear.

No extrañamos una cocina por el tipo de cubierta si no por el olor a café, que nuestras mamás hacían por las mañanas.

No amamos un jardín por su tamaño o cantidad y variedad de plantas, sino por el esfuerzo que le costó a nuestra abuela mantenerlo en el tiempo.
[Permanencia en el tiempo = arquitectura]

No nos cuesta deshacernos de una casa por los metros cuadrados y acabados que tiene, sino porqué fue el esfuerzo de toda la vida de un padre que nunca se rindió y enseñó a sus hijos que vale la pena luchar por sus sueños.

Quisiera terminar dejándote algunas preguntas.
No para responderlas hoy, sino para que las lleves contigo la próxima vez que atravieses una puerta, recorras una calle o mires un árbol o a través de una ventana.

¿Quién o qué habita una construcción cuando todos se han ido?
¿Puede un lugar seguir estando vivo gracias a los recuerdos de quiénes alguna vez lo llamaron hogar?
¿Y, si la verdadera arquitectura no fuera la que construimos con materiales, sino, la que permanece en nuestra memoria y en nuestro sentir?
Escrito por: Tatis Ocaña




Me encantó la manera de llevar la arquitectura más allá de lo que vemos y entenderla desde lo que vivimos. Al final, son las historias, las personas y los recuerdos los que realmente terminan habitando un espacio. Gran reflexión, Tatis.